A juicio el Dr. Knoche

 Lic. Inaut Laidera Collin

La vida en Venezuela del enigmático Dr. Gottfried Knoche, tuvo sus altibajos, como en el presente caso,, cuando producto de sus aventuras extramaritales, le nacieron en dos damas las niñas de nombres Ana y Otilia; esta ultima le trajo como consecuencia una demanda introducida en su contra por su madre, cuyo resultado reproduzco textualmente:

knock“Conste por este instrumento público, como yo, Godofredo Knoche, mayor de veinticinco años y vecino de este Cantón, de mi libre y espontanea voluntad y con la precedente deliveración, declaro: que la Sra. Bárbara Trabudo de Brito, madre de la joven Otilia, que hoy cuenta seis años de edad, ha puesto en mi conocimiento, que la referida joven es fruto de las relaciones que en otro tiempo tubimos; y como quiera que presto creencia a tal manifestación o declaratoria, ya por qué no faltan fundamentos bien probables de que sea mi hija la expresada joven Otilia, ya por que la madre es cierta y es la que esta yamada a dirimir la duda en este punto, cuando procede sin dolo y con buena fe y veracidad, y como por otra parte, relativa a esta filiación le concedo a la mencionada madre, todas las cualidades y condiciones para proceder sin fraude y sin malicia: otorgo, que de la manera mas solemne y formal, reconozco por mi hija natural a la citada joven Otilia, puesto que confío en la declaratoria que me ha hecho su madre y doy por cierto que es mi hija, mientras no ocurran hechos que de alguna manera judicial o extrajudicial demuestren lo contrario. Por la virtud y en fuerza a este reconocimiento, al cual doy toda la firmeza legal, desde hoy me obligo a los deberes que por derecho me conciernen, como padre natural de Otilia, y declaro igualmente, que no renuncio al derecho que las leyes naturales y civiles conceden a los padres sobre sus hijos, que si alguna se me negase o se me despojase de los predichos derechos que tengo sobre mi hija Otilia, doy por nulo y por ningún valor este reconocimiento. La Guaira, octubre catorce de mil ochocientos cincuenta y dos”

En ese documento Knoche reconoce la paternidad sobre Otilia Trabudo, luego del juicio ante un tribunal de parroquia guaireño, donde su madre exigió tal reconocimiento y el ejercicio total de la patria potestad, por no estar  en condiciones de poder mantenerla y darle adecuada formación, por ser pobre y tener otras dos hijas, Denisis y Matilde, ambas con hijos, con quienes vive, las que fueron denunciadas por algunos testigos de ser visitadas frecuentemente por distintos  caballeros, durante la ausencia de la dueña en casa, quien se gana la vida trabajando en horas diurnas, lo que expone a la niña Otilia en pervertirse en el corto plazo, dado el comportamiento relajado de sus dos hermanas. Esa situación conmovió a su padre de tal manera, que le dio cobijo en un hogar digno y ejemplar, educándola en colegios reconocidos. Con esa decisión, Knoche demuestra su calidad humana, alta sensibilidad social y responsabilidad, al no evadir las obligaciones que conllevan dicho reconocimiento, a pesar de su condición de hombre casado y medico poseedor de un elevado prestigio moral y profesional, el cual, se vio seriamente comprometido por la denuncia y juicio en su contra; renombre que logro reivindicar con la noble aceptación de su paternidad.  Años después, Otilia fue enviada a Alemania a estudiar, donde decidió residenciarse. Ana, fue igualmente reconocida y educada, quien se casó con el alemán Henrique Muller,  procreando cuatro hijos, quienes quedaron huérfanos prematuramente de sus padres a partir de 1879, siendo estos enviados a Alemania por su abuelo, donde recibieron educación formal.

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